martes, 19 de enero de 2016

Retomamos ...

El pasado miércoles, trece de enero, retomamos las sesiones del taller... para asombro y orgullo nuestro, el grupo de apasionados por la poesía se va ampliando. Es maravilloso ver cómo algo que uno ama, es acogido por otros que ven en ese algo la misma belleza perceptible para el gusto propio. Así es, asombra, maravilla, ver cómo el verso continúa haciéndose hueco en aquellos que comienzan a caminar por los intrincados y hermosos caminos de la poesía ... "Poesía" ¿cuántas veces mencionaremos su nombre? y ¿cuántas veces tendremos la sensación de no hacer justicia a todo cuanto significa? Escribir, leer poesía sigue siendo un continuo honrar al arte con algo tan cotidiano como la palabra ... y da vértigo, produce temor no lograr esa musicalidad requerida, no lograr romper aquello que protege el alma del lector de "sentimientos invasores" que la perturben ... Pero no hay que tener miedo; hay que empezar a andar. Por eso, en esta primera reunión pensamos en el soneto, que es, como dicen muchos poetas, "escuela de escritura". Y así es, el soneto obliga a un cuidado, a una observacia de tantos detalles, a una condensación expresiva en un molde no propicio a la libertad, que hace que se exprima la palabra, que el poeta aprenda a sacar todo el partido posible a la materia que corporeiza sus sentimientos... Escuela de escritura, sí, pero a su vez, expresión magistral de la culminación del arte de muchos escritores, como pudimos comprobar en este soneto de Góngora:

Mientras por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente al lilio bello;
Mientras a cada labio, por cogello,
Siguen más ojos que al clavel temprano,
Y mientras triunfa con desdén lozano
Del luciente cristal tu gentil cuello,
Goza cuello, cabello, labio y frente,
Antes que lo que fue en tu edad dorada
Oro, lilio, clavel, cristal luciente,
No sólo en plata o vïola troncada
Se vuelva, más tú y ello juntamente
En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Fue una reflexión apasionante, al hilo de este poema, y del homenaje a nuestro querido y admirado Antonio Daganzo, cuyos sonetos son una muestra de la actualidad y la belleza de que aún goza esta composición:


Aunque brote vivaz y presumido
el poema sucumbe a su mensaje,
mas no al final, de sílabas follaje,
que viene ya del tallo sometido
a despecho del truco: guarecido
el concepto, dejar cielo en celaje
y en la justa expresión guardar ropaje,
azul pleno del tropo conseguido.
Lamenta quien escribe el torpe empeño
de administrar la vida al condenado
que nace y por el tono de su sueño
se pierde, mas el fondo, puro alado,
no abandona al poeta ni a su isleño
destino: ya la música ha quedado.
                                       ("Poética")
 
Esperamos que esta andadura que continúa tras el descanso de las vacaciones se afiance, perviva, siga ilusionando como hasta ahora. Haremos cuanto podamos, la Poesía nos ayudará.

martes, 12 de enero de 2016

Antonio Daganzo: poeta desde siempre, y para siempre

Antonio Daganzo fue alumno de nuestro centro; estas aulas vieron nacer en él su amor por la música y la poesía. En su generosidad con la llamada de la vocación ha llegado a ser un poeta reconocido por la calidad de sus versos, que construye minuciosamente sobre un profundo lirismo. Como tal, este rincón poético le debe un más que merecido homenaje y un lugar que contribuya a la difusión de su obra entre los que empiezan a hilvanar sus primeros versos. Juventud todavía es su última publicación, posiblemente el mejor de sus poemarios -como el propio poeta la define-; el tiempo lo confirmará, sin duda, como una de las mejores muestras de la poesía actual y de cuánta belleza es capaz de sublimar la sencillez de la palabra.


Portada de Juventud todavía, editado
en la colección "Baños del Carmen"
de Ediciones Vitruvio
“[…] Yo te esperaba
como te espero ahora, fiel, profético,
enamorado y tuyo. […]
Dolor inolvidable […]
niña suave, mi bien,
ya reverso imposible:
recuérdame sin duda cuando lo pierda todo.
Será el postrero orgullo
de haberte merecido.”
                             (“Tuyo”)
Tras leer estos versos, es muy difícil lograr ser impermeable a la emoción y emprender un texto que sea justo con la obra de este escritor; es imposible recabar un merecido homenaje a una trayectoria llena de obstáculos salvados, de esfuerzo constante, de abandono del miedo a conocerse a sí mismo y asumirse como creador. Antonio Daganzo, entre las muchas facetas que le otorga ese instinto de trabajador incansable, ha llegado a ser, sin duda, un magnífico y reconocido poeta. Prueba de ello es la publicación de su último poemario, Juventud todavía,-el quinto de ellos- que presentó el pasado 18 de Septiembre en Madrid, esa ciudad tan amada por él, y a la que canta en uno de sus poemas:
”[…] Sabes que no la habitas
y  que nunca lo harás,
que un autobús te espera al final de la noche,
y, sin embargo,
amas,
amas sin remisión,
contra ti mismo, […]”
                 (“Declaración de amor”)
Esta es sólo una muestra, de las más hermosas quizá, de cuanto significa este libro para su autor [...]. Juventud todavía, supone la culminación, en definitiva, de una impecable carrera literaria movida por una vocación forjada en las aulas de nuestro instituto. Es emocionante saber que quizá por estos pasillos que pasan desapercibidos por lo cotidiano, mientras se dirigía a sus clases, existía ya en él una poesía en ciernes a la que daría forma ayudado por múltiples lecturas a solas consigo mismo; era demasiado joven aún como para  comprenderse en toda la extensión de su futura voluntad lírica. Una riqueza que finalmente vio la luz allá por el año 2004, con la publicación de su primer poemario (Siendo en ti aire y oscuro). Vendrían luego Que en limpidez se encuentre (2007), Mientras viva el doliente (2010), Llamarse por encima de la noche (2012); además de su obra de divulgación musical Clásicos a contratiempo (la música clásica en la era del “pop-rock”) (2014). Merece un homenaje, sin duda, alguien que desde la más sincera humildad hace día a día tanto por la poesía, por la música, por la difusión de la cultura en general. No puede quedar sin reconocimiento el poeta que nació dentro de estas paredes y cuyos pupitres tuvieron el honor de acoger sus primeras líneas; el honor de que otros sigan su ejemplo y emprendan ante ellos el apasionante camino de la creación literaria [...]:







“[…] Que valga la constancia
al menos para el cénit de su nombre:
juventud, alta niña de besos imposibles.
Juventud ya sin tiempo y todavía”
                      (“Juventud todavía”)




http://nudosdevientoyagua.blogspot.com.es/2016/01/antonio-daganzo-poeta-desde-siempre-y.html (versión completa del artículo)